Aseguran que flora y fauna será rescatada y reubicada por obra del Bypass
En la reunión del Bypass Ensenada, biólogos y organizaciones civiles exhibieron los huecos del plan ambiental de la empresa proyectista. - Foto: Cortesía.
Rescate botánico previo y reubicación de la fauna identificada, además de una supuesta reforestación “compensatoria”, forman parte del control del ciclo de proyecto de la ruta alterna para Ensenada, identificada como “Bypass” por el gobierno federal.
Lo anterior se desprende de la “Actualización del proyecto del Bypass de la autopista Tijuana-Ensenada”, a cargo de la empresa promovente TGC Geotecnia, S.A. de C.V., expuesta en la reunión pública del martes 12 de mayo en el Centro Estatal de las Artes (Ceart).
El encuentro fue promovido por la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat); TGC Geotecnia es una empresa proyectista contratada por Banobras y la SICT.
En la parte ambiental, a cargo de Luis Armando Hernández González, fue referido que en el lugar donde se pretende hacer la obra hay presencia de comunidades de talla pequeña y mediana.
Esto para aves residentes/migratorias, roedores, lagomorfos, reptiles y coyotes, considerados “altamente adaptadas al estrés hídrico”, y que tienden a desplazarse hacia cañadas y zonas bajas en búsqueda de humedad remanente.
Sobre el estatus normativo (NOM-059-Semarnat-2010) aseguraron que hay “cero especies de fauna bajo categoría de riesgo identificadas directamente sobre el trazo de obra”.
“De las especies identificadas directamente en la zona, 3 están en peligro de extinción, 6 son amenazas y 7 están sujetas a protección especial, lo que refleja una biodiversidad con una estructura ecológica funcional, pero vulnerable”, según la presentación.
En cuanto a la flora, de estrato arbóreo, resaltaron la presencia de 288 individuos de Quercus agrifolia (Encino de California), mientras que de estracto arbustivo indicaron 470 individuos, con mayor representatividad de Erigonum fasciculatum y Ephedra califórnica, con 124 y 72 individuos, respectivamente.
Sobre las medidas de prevención y mitigación, citó que para el caso de flora y fauna, se busca un “aislamiento operativo”, es decir, que los campamentos estarán ubicados “únicamente en zonas impactadas”, mientras que la maquinaria será colocada “en sitios donde no hay presencia de vegetación”.
Otra pretensión es que, respecto a la economía circular y de residuos, los restos vegetales triturados sean utilicen para abono local o actividades de restauración, al tiempo de referir que en estas acciones evitarán la proliferación de fauna nociva al ecosistema.
“Y, finalmente, la extracción y reubicación de especies identificadas de acuerdo con la NOM-059 y el monitoreo constante, mediante recorridos, para evitar una remoción principalmente afuera del trazo autorizado. Esto va de la mano de la supervisión de campo y de las distintas actividades”, dijo.
Indicó que el supervisor ambiental en campo, en sus recorridos periódicos, verificará los límites de desmonte y control de campamentos, además de que elaborará bitácoras y vigilará la normatividad ambiental incluso con notificación de incidentes.
Como parte de la información, compartió una imagen sobre el control del ciclo del proyecto, divido en tres partes: Preparación del sitio, Construcción y operación, y Abandono.
Del primero, se indica “Rescate botánico previo; delimitación estricta de áreas de desmonte; y reubicación de fauna”; en el segundo se señalan “riesgos continos de supresión, manejo de residuos en patios techados, y monitoreo de pozos de absorción”.
Y del tercero, fue mencionada la “remoción de infraestructura temporal”, “reforestación compensatoria” y “restitución de paisaje”.
Esta parte de la reunión pública generó una amplia variedad de cuestionamientos por parte del público asistente, pues acudieron personas especializadas en botánica y fauna, además de las comunidades de la UABC, Cicese y Colegio Patria, así como las asociaciones civiles Nación Verde MX, Fauna del Noroeste y Save The Waves, por citar algunas.
En forma genera, criticaron las omisiones sobre el número de especies que pueden encontrarse en el lugar del trazo, su protección legal, la falta de explicación de cómo supuestamente serían reubicadas y cuidadas, y que los datos de la empresa proyectista no tomaron en cuenta especies que sólo pueden ser visualizadas en diferentes épocas del año, o en horarios de amanecer y anochecer, entre otros aspectos técnicos.