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En 8M

Marcharon miles de mujeres en BC

En un discurso público en Mexicali, la gobernadora Marina del Pilar reveló que también fue víctima de violencia, aunque no señaló a algún agresor
Hace 2 años
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Mujeres en Tijuana, Mexicali y Ensenada, salieron a las calles para exigir un alto a los feminicidios, denunciar la violencia machista, secuestros, violaciones, desapariciones y asesinatos, además de que respeten los derechos humanos fundamentales. - Colaboración.

Al grito de “¡Señor, señora, no sea indiferente: se mata a las mujeres en la cara de la gente!”, “¡Las niñas no se violan, no se tocan, no se matan!”, “¡La poli no me cuida, me cuidan mis amigas!”, y “¡El que no brinque es macho!”, miles de personas tomaron las calles de las principales ciudades de Baja California para conmemorar el Día Internacional de la Mujer.

Las colectivos feministas, así como ciudadanía en apoyo al movimiento, marcharon en Tijuana, Mexicali y Ensenada, para exigir un alto a los feminicidios, denunciar la violencia machista, secuestros, violaciones, desapariciones y asesinatos, además de que respeten los derechos humanos fundamentales.

Los contingentes estuvieron integrados por madres, hijas, tías, hermanas, colegas de trabajo y desconocidas que portaron prendas con los colores verde, púrpura y negro, al tiempo que cargaban cartulinas, banderas y lonas para visibilizar distintos mensajes y denunciar abusos.

En Mexicali, capital bajacaliforniana, fueron notorias las leyendas “No más violencia vicaria”, “Soy tía de una niña que nunca tocarás”, “Paga la pensión”, “En memoria de todas las niñas a las que no les creyeron”, “Somos el grito de las que ya no están”, “La revolución no se hace tirando flores ni abrazos” y “Quiero morir de vieja y no por ser ‘vieja”.

Desde Tijuana, las activistas alzaron el puño en señal de resistencia, al tiempo que mostraban mensajes como “Todas las madres merecen ver a sus hijas volver”, “Marcha, aunque no te falte nada, porque a algunas les falta todo”, “Si mañana no estoy, cuida a mis alumnas”, “¿Para qué quieres los monumentos limpios en un país lleno de sangre?”, “Por las que salieron a estudiar y no volvieron para graduarse” y “Marcho hoy con mis amigas para no marchar mañana por ellas”.

Entre los incidentes, se registraron daños en una estación del Sistema Integral de Transporte de Tijuana (SITT), además que unas participantes realizaron pintas en la explanada exterior del Ayuntamiento, donde también las esperaban decenas de policías, quienes se organizaron en “cadena humana” para resguardar el inmueble.

A su vez, personal de la Fiscalía General del Estado de Tijuana cubrió con madera las ventanas y los ventanales del Centro de Justicia por Acuerdos; sin embargo, no hubo enfrentamientos ni personas detenidas.

Y en Ensenada, según algunas de las asistentes, se registró la marcha más grande a la fecha, con cientos de participantes, quienes salieron del Parque Revolución, pasaron por la zona turística, el bulevar costero, la Plaza Cívica de la Patria, el Centro Social, Cívico y Cultural Riviera y llegaron hasta el Centro Estatal de las Artes (Ceart).

Entre sus mensajes se apreció: “No voy a crecer con miedo. #NiUnaMás”, “Somos la voz de las que ya no están y de las que aún no llegan”, “Alto a la violencia obstétrica”, “Esto es pelear como niña”, “Quiero salir y jugar sin miedo”, “Vida digna para las mujeres con discapacidades”, “Muerte al patriarcado”, “¿Te cansas de verlo? Nosotros de vivirlo”, “Quiero ser libre, no valiente”, “Ninguna niña más en hogares violentos” y “Ojalá que a las desaparecidas sólo las hubieran pintado. Aquí estarían con nosotras”.

Reveló gobernadora que sufrió violencia

En forma previa a las manifestaciones programadas a nivel estatal, la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda reveló que ella, en diferentes momentos de su vida, también ha sido víctima de la violencia.

Lo expresó el viernes durante un evento público en Mexicali, con motivo del Día Internacional de la Mujer, en el que destacó que durante su administración han roto el llamado “techo de cristal”, en referencia a la limitación velada del ascenso laboral de las personas dentro de las organizaciones.

“Sé que muchas de ustedes, hoy, saldrán a marchar. Y quiero decirles que comprendo profundamente lo que sienten; que yo misma, en diferentes momentos de mi vida, he sufrido esa violencia de que lamentablemente todas tenemos una historia. Su enojo es legítimo”, mencionó, además de reconocer la rabia ante la estructura patriarcal existente.

Como parte de su discurso, la mandataria estatal compartió su perspectiva sobre la lucha de las mujeres por la igualdad y reconocimiento pleno de sus derechos.

Enfatizó que su administración coloca a la mujer en el centro de las políticas públicas, con el fin de enfrentar un sistema desigual.

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Opinión:
Ruffo no pidió venganza. Pidió país. Ahora toca actuar.
2026-09-28 20:35:01
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Colaboración
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Por: Guillermo E. Rivera Millán

Ernesto Ruffo Appel salió del Altiplano sin rencor, sin la narrativa del agravio que muchos quisieron imponerle y sin la victimización que la oposición trató de capitalizar. Llegó a su domicilio y dijo algo que parece sencillo, pero que en la política mexicana se ha vuelto casi subversivo: reflexión. No habló de humillaciones, no habló de persecuciones, no habló de su edad. Habló de México. Y eso, en estos tiempos, ya es decir mucho.

Mientras algunos opositores, simpatizantes, amigos o familiares se apresuraron a convertir su caso en un estandarte de “preso político”, Ruffo eligió otro camino. Dijo: “Debemos ver que todo debe de ser algo que incorpore todas las realidades que se viven en México… y que se atienda a los que están muy necesitados… para que haya prosperidad para todos.” Y añadió algo que debería preocupar a todos: “La cosa no anda bien en nuestro país.”

También dejó una frase que desarma la narrativa de buenos contra malos: “El crimen puede estar en cualquiera de nosotros.” No lo dijo para justificarse. Lo dijo para recordarnos que la crisis mexicana es más profunda que un sexenio o un partido: es una crisis de cultura política, de instituciones debilitadas y de ciudadanos que hemos normalizado la ilegalidad, la corrupción y la falta de empatía como si fuera paisaje.

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Ruffo no habló de su caso. Habló de México. No pidió privilegios ni excepciones. Pidió país.

Esa reflexión obliga a mirar hacia adentro. La oposición —y buena parte de la ciudadanía que hoy se siente moralmente agraviada— lleva años instalada en la crítica automática. Muchos no construyen, no proponen, no incorporan realidades. En estos días, se ha insistido en convertir su caso en bandera política. Pero Ruffo aparentemente no pide eso. No exigió ser mártir ni símbolo. Él reflexiona sobre el país.

Y pedir país implica ver el contexto completo: los apoyos sociales y las becas que el gobierno presume no alcanzan para construir bienestar real; la confrontación con la clase empresarial no reduce la desigualdad; y la brecha entre quienes tienen oportunidades y quienes no sigue creciendo. Actuar por México significa abrirse a la ciudadanía, dejar atrás las cuotas de poder y abandonar la lógica de repartirse espacios sin transformar nada. El bienestar no se construye golpeando sectores, sino integrando realidades. Ruffo eligió la reflexión. Todos —oposición, gobierno, empresariado y sociedad— debemos elegir la responsabilidad desde nuestras trincheras. Una ciudadanía que no integra termina aislada en sus propias burbujas, incapaz de ver el país completo y de construir el orden que exige la restitucionalización que Ruffo señaló.

Su mensaje toca un punto que el empresariado y los bajacalifornianos deberíamos escuchar con atención. Cuando Ruffo habló de la “restitucionalización del país”, advirtió que hay cosas que han cambiado y que eso es grave. Su frase “República ya no hay” no es retórica: es un llamado a revisar cómo están hoy las instituciones que sostienen a México —desarrollo económico, educación, seguridad, salud, transparencia, democracia— y a darles rumbo desde el contexto real. Esa restitucionalización implica integrar realidades, atender a quienes están más necesitados y construir prosperidad para todos. La prosperidad no es un club privado; si la economía y beneficios sociales crecen sin incorporar a quienes están en la base, ese crecimiento es frágil y políticamente explosivo. Una ciudadanía que no integra termina rodeada de desigualdad, y un gobierno que no incorpora todas las realidades acaba gobernando para una burbuja que tarde o temprano revienta.

Y aquí vale preguntarse qué reflexión deja esto para quienes hoy están en el poder. Porque si la oposición se ha instalado en la crítica sin construir, el gobierno ha preferido gobernar desde la confrontación. La llamada Cuarta Transformación prometió regenerar instituciones, pero en los hechos ha sustituido capacidades por estructuras paralelas, leales a una nueva élite política. Esa ruta no reconstruye Estado: lo fragmenta. Y un país fragmentado no puede sostener la restitucionalización que Ruffo señaló como urgente.

Ruffo lo dijo con claridad: “República ya no hay.” Y remató con un llamado que debería ser un punto de partida nacional: recuperar el orden, la legalidad y la institucionalidad.

Ruffo pidió país, y su reflexión solo confirma lo evidente: México lo necesita. Esa necesidad nos alcanza a todos —bajacalifornianos, ciudadanos y mexicanos. Ahora toca actuar, porque el país no se reconstruye solo.

Guillermo E. Rivera Millán Director General del despacho De la Peña y Rivera S.C. Fundador de Justicia que Transforma México A.C.

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