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Esbozaron “sketchers” una estampa patriótica en Ensenada

Miembros de la agrupación en el Puerto se reunieron a dibujar el entorno donde puede verse la bandera monumental
Hace 2 años
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Los urban sketchers dibujaron el fin de semana la bandera monumental de Ensenada. - Colaboración.

En el marco del Día de la Bandera de México, integrantes de Urban Sketchers Capítulo Ensenada acudieron a dibujar el lábaro patrio desde la perspectiva de la calle segunda y avenida Alvarado, de la zona turística porteña.

La salida 73 del conocido grupo contó con dos fechas el fin de semana del 24 y 25 de febrero, pues se reunieron el sábado y domingo, de las 9:00 a las 11:00 horas, para facilitar la asistencia de personas interesadas en practicar el llamado dibujo in situ.

Cynthia Castillo Bejarano, impulsora de esta actividad, declaró que para esta edición aprovecharon la conmemoración y eligieron un lugar desde donde se aprecia la bandera monumental como remate visual.

“Era esta vista del entorno urbano y al final está la bandera monumental, que se puede ver desde diferentes puntos de la ciudad y era aprovechar eso”, comentó.

Recordó que para este año tienen contempladas salidas al mismo punto los sábados y domingos, con el fin de sumar a más personas y que se puedan incorporar cualquiera de los días indicados.

Castillo Bejarano adelantó que, para la siguiente salida, acudirán a la Unidad Deportiva “Juan A. Rodríguez Sullivan”, con la finalidad de bocetear la pista de atletismo.

“Ver esta dinámica de otros espacios públicos que, en este caso, es un espacio recreativo y del deporte”, resaltó.

Jorge Martínez, artista plástico y dibujante urbano, reiteró la invitación a las personas a esta actividad familiar y gratuita, donde sólo basta contar con papel y lápiz, pues la intención es generar comunidad y sentido de pertenencia.

“Es libre, no es concurso, no tienen que ser diseñadores o pintores. No es exclusivo el grupo y puede asistir quien quiera”, mencionó.

La bandera monumental de Ensenada forma parte de un proyecto impulsado durante la administración del presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, a partir del año 1999, aunque en el caso de Ensenada hay referencias que fue donada el 20 de agosto de 1997.

El asta mide 103 metros de altura, la bandera es de 50 metros de largo por 28 de ancho, y el peso es de 120 kilogramos. La ubicación es la Plaza Ventana al Mar.

Las personas interesadas en participar en las salidas de Urban Sketcher Capítulo Ensenada podrán consultar el calendario publicado en el sitio oficial de redes sociales: https://www.facebook.com/UrbanSketchersEnsenada.

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Opinión:
Ruffo no pidió venganza. Pidió país. Ahora toca actuar.
2026-09-28 20:35:01
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Colaboración
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Por: Guillermo E. Rivera Millán

Ernesto Ruffo Appel salió del Altiplano sin rencor, sin la narrativa del agravio que muchos quisieron imponerle y sin la victimización que la oposición trató de capitalizar. Llegó a su domicilio y dijo algo que parece sencillo, pero que en la política mexicana se ha vuelto casi subversivo: reflexión. No habló de humillaciones, no habló de persecuciones, no habló de su edad. Habló de México. Y eso, en estos tiempos, ya es decir mucho.

Mientras algunos opositores, simpatizantes, amigos o familiares se apresuraron a convertir su caso en un estandarte de “preso político”, Ruffo eligió otro camino. Dijo: “Debemos ver que todo debe de ser algo que incorpore todas las realidades que se viven en México… y que se atienda a los que están muy necesitados… para que haya prosperidad para todos.” Y añadió algo que debería preocupar a todos: “La cosa no anda bien en nuestro país.”

También dejó una frase que desarma la narrativa de buenos contra malos: “El crimen puede estar en cualquiera de nosotros.” No lo dijo para justificarse. Lo dijo para recordarnos que la crisis mexicana es más profunda que un sexenio o un partido: es una crisis de cultura política, de instituciones debilitadas y de ciudadanos que hemos normalizado la ilegalidad, la corrupción y la falta de empatía como si fuera paisaje.

Más información...

Ruffo no habló de su caso. Habló de México. No pidió privilegios ni excepciones. Pidió país.

Esa reflexión obliga a mirar hacia adentro. La oposición —y buena parte de la ciudadanía que hoy se siente moralmente agraviada— lleva años instalada en la crítica automática. Muchos no construyen, no proponen, no incorporan realidades. En estos días, se ha insistido en convertir su caso en bandera política. Pero Ruffo aparentemente no pide eso. No exigió ser mártir ni símbolo. Él reflexiona sobre el país.

Y pedir país implica ver el contexto completo: los apoyos sociales y las becas que el gobierno presume no alcanzan para construir bienestar real; la confrontación con la clase empresarial no reduce la desigualdad; y la brecha entre quienes tienen oportunidades y quienes no sigue creciendo. Actuar por México significa abrirse a la ciudadanía, dejar atrás las cuotas de poder y abandonar la lógica de repartirse espacios sin transformar nada. El bienestar no se construye golpeando sectores, sino integrando realidades. Ruffo eligió la reflexión. Todos —oposición, gobierno, empresariado y sociedad— debemos elegir la responsabilidad desde nuestras trincheras. Una ciudadanía que no integra termina aislada en sus propias burbujas, incapaz de ver el país completo y de construir el orden que exige la restitucionalización que Ruffo señaló.

Su mensaje toca un punto que el empresariado y los bajacalifornianos deberíamos escuchar con atención. Cuando Ruffo habló de la “restitucionalización del país”, advirtió que hay cosas que han cambiado y que eso es grave. Su frase “República ya no hay” no es retórica: es un llamado a revisar cómo están hoy las instituciones que sostienen a México —desarrollo económico, educación, seguridad, salud, transparencia, democracia— y a darles rumbo desde el contexto real. Esa restitucionalización implica integrar realidades, atender a quienes están más necesitados y construir prosperidad para todos. La prosperidad no es un club privado; si la economía y beneficios sociales crecen sin incorporar a quienes están en la base, ese crecimiento es frágil y políticamente explosivo. Una ciudadanía que no integra termina rodeada de desigualdad, y un gobierno que no incorpora todas las realidades acaba gobernando para una burbuja que tarde o temprano revienta.

Y aquí vale preguntarse qué reflexión deja esto para quienes hoy están en el poder. Porque si la oposición se ha instalado en la crítica sin construir, el gobierno ha preferido gobernar desde la confrontación. La llamada Cuarta Transformación prometió regenerar instituciones, pero en los hechos ha sustituido capacidades por estructuras paralelas, leales a una nueva élite política. Esa ruta no reconstruye Estado: lo fragmenta. Y un país fragmentado no puede sostener la restitucionalización que Ruffo señaló como urgente.

Ruffo lo dijo con claridad: “República ya no hay.” Y remató con un llamado que debería ser un punto de partida nacional: recuperar el orden, la legalidad y la institucionalidad.

Ruffo pidió país, y su reflexión solo confirma lo evidente: México lo necesita. Esa necesidad nos alcanza a todos —bajacalifornianos, ciudadanos y mexicanos. Ahora toca actuar, porque el país no se reconstruye solo.

Guillermo E. Rivera Millán Director General del despacho De la Peña y Rivera S.C. Fundador de Justicia que Transforma México A.C.

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